sábado, 5 de septiembre de 2020

(México) Un tal Juan Rulfo que nació en Apulco (+Video)

De la obra literaria de Juan Rulfo se han escrito miles de monografías, que superan por cientos de veces en número de páginas a las muy pocasque escribió Rulfo durante su vida: los dos libros citados, un guión cinematográfico (El gallode oro) y nada más. Sin embargo, poco se ha escrito del amor de su vida, Clara Aparicio.
A Clara la conoce en Guadalajara en 1941, cuando ella tiene 13 años. Hasta 1944 nopuede hablar con ella en el café Nápoles. Rulfo era un empleado menor de Gobernación.Clara le da tres años para poder hacerse novio de ella. En 1947 el noviazgo es una realidad yla pareja habla de los preparativos para la boda. Ésta se lleva a cabo en el templo de El Carmen, también en Guadalajara, el 24 de abril de 1948.

Una de las cartas de Juan Rulfo a Clara Aparicio habla más de la persona de Rulfo quetodos los estudios literarios, la mayoría de ellos muy valiosos, que sobre su obra se han llevadoa cabo. Es la carta del 16 de diciembre de 1950, escrita con motivo del nacimiento de su segundo hijo, él estando en su trabajo en la Ciudad de México y ella en Guadalajara:

Mira, amor, ¿qué te podría decir yo? Esta carta debería ir sin palabras. Sólo llena de besosy del gran cariño que te tengo. Molerte a besos en el gran molino de mi corazón, que tú hashecho tuyo, y poner mi alma desdoblada como una sábana para que tú envuelvas en ellaa toda tu familia. Fíjate, ahora ya somos cuatro y antes era yo solo y muy metido en mediode la noche. Tú has traído gente a esta casa…

Después vinieron los éxitos y la fama. En México, casi todos se acuerdan del principio dela novela Pedro Páramo:

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madreme lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manosen señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo.«No dejes de ir a visitarlo», me recomendó. «Se llama de este modo y de este otro. Estoysegura de que le dará gusto conocerte». Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle queasí lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos lescostó trabajo zafarse de sus manos muertas.



FUENTE: Con información de MVS Noticias
 

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