domingo, 31 de enero de 2021

(Colombia) Apocalipsis 2021 (+Opinión)

Por: Daniel Samper Pizano -
Lo he oído ya varias veces en el último semestre: estamos viviendo el Apocalipsis. Como si ello no bastara, ahora una secta exigua y extraña acaba de proclamar en Sabanalarga, Atlántico, la segunda venida de Cristo. Demasiados acontecimientos juntos para un pobre planeta que combate al mismo tiempo una pandemia voraz, el hambre y la desigualdad…. y va perdiendo la guerra.
Aquello de la nueva resurrección de Cristo es historia que se manosea desde antes de que él naciera. Entre el año 41 a. C y diciembre de 2020 se ha anunciado 98 veces el regreso del profeta, sin contar múltiples referencias en los evangelios. Una a una han llegado y se han vencido las fechas. Me temo que los ilusos de Sabanalarga tampoco acertaron, porque su pastor anunció el tremendo suceso para el 28 de enero y estamos a 31 y lo único que se ha visto en el municipio fue la venida de la Policía, dispuesta a averiguar qué celada se oculta tras la falsa noticia. Habrá que esperar otra ocasión para el despliegue celestial, y no sé si, antes de que se produzca, la tierra habrá sido epicentro de un estupendo apocalipsis.

Aunque es recomendable abstenerse de exageraciones, no dejan de tener sus paralelos la efervescencia actual y aquel libro que escribió Juan —el que fuera apóstol sardino, el de los bucles rubios, el delicado— en la isla griega de Patmos, unos 60 años después de la primera muerte de Cristo. Quien dice apocalipsis dice acabose, no importa que al final del breve relato el autor les cuelgue un final feliz a veinte páginas de pesadilla. Los candidatos a leerlas deben saber que encontrarán criaturas singulares: un chivo con siete cuernos y siete ojos; cuatro caballos y sus jinetes encargados de sembrar la guerra y la muerte; unos ángeles que convocan incendios y oscuridad a trompetazos; langostas gigantescas, pero no a la thermidor sino erizadas de aguijones, con colmillos de león y melena femenina; más ejemplares equinos que lanzan fuego y azufre por la jeta; una señora en trance de maternidad y un dragón que amenaza con comerse el bebé de la parturienta antes de marcharse a pasear a la playa; un monstruo marino con piel de leopardo, siete cabezas, patas de oso y fauces de león; otro monstruo, amigo del primero, que marca con el número 666 a todos los mortales, los cuales tienen prohibido comerciar sin esta especie de tarjeta de crédito; una gran prostituta borracha y vestida de rojo que es la mamá de todas las guarichas del mundo; un arcángel que invita a comer carne de reyes, de generales y de esclavos (no necesariamente en ese orden) y muchas espantosas variedades más, adobadas por truenos, diluvios y llamaradas con que Dios ameniza el espectáculo desde el cielo.

No digo que esté ocurriendo lo mismo en el mundo en este mismo momento. Hablamos de una gran metáfora, no de una realidad. Pero el actual apocalipsis incluye un asqueante carnaval: centenares de muertos cada día, contagios letales que crecen, camas de cuidados intensivos que escasean, trabajadores que pierden el empleo, empresas que quiebran, ciudades cercadas, contratos leoninos, aviones que no pueden retomar el vuelo, escuelas que se cierran, alumnos condenados a recibir clases sin merienda ni condiscípulos, muchedumbres que se rebelan, policías que imponen el orden a bala, gobernantes mendaces, empresarios tramposos,  parrandas clandestinas, filas de ambulancias que esperan turno para dejar su carga moribunda en el hospital, superneveras vacías en espera de medicinas incumplidas… ->>Vea más...
 
FUENTE: Artículo de Opinión - Los Danieles
 

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