martes, 24 de agosto de 2021

(Colombia) El engañado (+Opinión)

Por: Daniel Coronell -
Es muy reveladora la vía por la que el verdugo de Cajamarca llegó a declarar en el juicio al hermano de Álvaro Uribe.

En su sermón autoabsolutorio ante la Comisión de la Verdad, el señor expresidente Álvaro Uribe aseguró que en la masacre de Cajamarca “los soldados me engañaron”. Lo que no dijo es que el antiguo comandante de esos soldados –y mayor responsable de los desplazamientos forzados, secuestros, robos y asesinatos, en esa zona del Tolima– fue presentado por los abogados de Uribe como testigo a favor de su hermano Santiago en el juicio por la conformación del grupo paramilitar Los 12 apóstoles.

Los expedientes judiciales muestran la responsabilidad del oficial del Ejército Juan Carlos Rodríguez Agudelo, alias Zeus, condenado por homicidio, concierto para delinquir, desaparición forzada, secuestros, tortura y robos en la zona de Cajamarca, Tolima.

En noviembre de 2003, siendo capitán y comandante de la compañía Búfalos del Batallón de Contraguerrillas Número 6, Pijaos, Rodríguez Agudelo disfrazó a un grupo de sus hombres como paramilitares. Algunos de ellos vestían al mismo tiempo brazaletes de las llamadas Autodefensas y pañoletas del Ejército con la palabra Pijaos impresa.

Los hombres se identificaron como miembros del Bloque Tolima e iniciaron un recorrido de abuso, terror y muerte. Algunas de las víctimas documentadas fueron Jesús Antonio Céspedes, Ricardo Espejo, Marco Antonio Rodríguez y Germán Baquero. Todos ellos fueron secuestrados, torturados y asesinados. 

Los uniformados iban de parcela en parcela amenazando, torturando y robando lo que se encontraban: Una máquina de coser aquí, unos pocos ahorros guardados debajo de un colchón allá. El mayor botín lo encontraron en las fincas de Herminso Aragonés, Gladys Gómez y Ricardo Espejo. De allí se llevaron 60 cabezas de ganado.

Gracias a ese acto de abigeato, fueron identificados los militares responsables. 

El 13 de noviembre de 2003 a las dos de la mañana, un retén de la Policía del Quindío les dio orden de parar a dos camiones cargados con 28 vacas. En uno de los camiones iba el soldado profesional Albeiro Pérez Duque. De acuerdo con la sentencia judicial, el soldado Pérez “aceptó haber sustraído los semovientes transportados, los cuales iban a ser llevados a la finca del señor Jairo Gómez (suegro del también sindicado Juan Carlos Rodríguez Agudelo, Zeus) tratándose en ese instante de evitar la retención del ganado, ofreciendo dinero a uno de los agentes del orden”.

El policía no aceptó el soborno pero al soldado cuatrero Albeiro Pérez Duque nada le pasó. Tan quedó en libertad que unos meses después fue uno de los ejecutores de la masacre de una familia en esa zona de Cajamarca.

La noche del domingo 10 de abril de 2004 en la misma vereda Potosí, de Cajamarca, fueron asesinados un bebé de 6 meses llamado Cristian Mendoza Urueña, sus padres Yamile Urueña y Albeiro Mendoza, los dos de 18 años de edad, el niño Julio César Santana Reyes de 14 años y Norberto Mendoza Reyes de 24.

Los mataron a tiros de fusil en la carretera. Los asesinos fueron Albeiro Pérez Duque, el mismo cuatrero del que ya hablamos, y otros cinco soldados profesionales. Estaban con un cabo llamado José Alejandro Gómez que finalmente fue absuelto.

El entonces presidente Álvaro Uribe, fiel a su costumbre de invadir las funciones de la justicia y querer subordinarla, declaró en alocución televisada: “Estoy convencido de la buena fe del Ejército en esta equivocación. Si se tratara de un ejército violador de derechos humanos quienes dispararon contra los campesinos hubieran buscado el ocultamiento, la mentira o la desaparición de los cadáveres”. ->>Vea más...
 
FUENTE: Artículo de Opinión – Los Danieles
 

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