miércoles, 28 de junio de 2017

(España) El Rey avisa a Puigdemont: "Fuera de la ley solo hay negación de la libertad"

Felipe VI pronunció su segundo gran discurso en la Cámara Baja desde que asumió la jefatura del Estado —el primero fue el de su proclamación en junio de 2014, aunque también intervino brevemente el pasado noviembre en la apertura de las Cortes de la XII legislatura— para rendir homenaje al 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas de 1977. Lo hizo ante unos 80 diputados y senadores de las Cortes Constituyentes —entre los que estaban Alfonso Guerra, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, Miquel Roca o José Pedro Pérez-Llorca—, familiares de grandes personajes de aquel periodo ya fallecidos como los hijos de Alfonso Suárez y Santiago Carrillo, la nieta de Dolores Ibárruri (Pasionaria) o el de Manuel Fraga, y de los expresidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar.

El respeto a las leyes fue el verdadero eje de las palabras del Rey, que hizo continuas referencias a distintos capítulos de la Historia de España para insistir en que fuera de las normas "solo hay arbitrariedad, imposición, inseguridad y la negación misma de la libertad", en el momento más tenso del desafío independentista catalán y mientras la Generalitat avanza a paso firme hacia el proceso de desconexión. Felipe VI no escatimó en afirmaciones como que "ningún camino que se emprenda en nuestra democracia puede conducir a la ruptura de la convivencia" y que ésta tiene su mejor protección, precisamente, "en las normas que la amparan".

Mirando a Cataluña una vez más y en presencia de los diputados del PdeCAT —sin Francesc Homs en esta ocasión tras ser inhabilitado y que mostraron una fotografía con el dibujo de una urna con la fecha del 1 de octubre escrita debajo, la programada para celebrar el referéndum— el Rey recordaba que "el respeto a las normas no es una amenaza para los ciudadanos, sino una defensa de sus derechos" y "dentro de la ley es donde se deben encauzar antagonismos y resolver desacuerdos", siempre frente el diálogo. Más de 30 minutos de discurso y siete páginas rebosantes de mensajes por la unidad de España.

En la otra cara de la moneda, Felipe VI enarboló un rapapolvo histórico, recordando los verdaderos hitos de la Transición (admitiendo "luces y sombras") y del inicio de la democracia en nuestro país, el esfuerzo que todos los políticos hicieron más allá de las ideologías y partidos por encontrar el camino democrático y superando los episodios más negros de España que miran directamente a la Guerra Civil y la dictadura franquista, aprendiendo que "nadie debía volver a ser enemigo de nadie" y que "la exclusión, imposición, intolerancia y discordia debían sustituirse por defender las convicciones propias respetando al adversario".

Después de recordar el referente esencial que supuso la Constitución de 1812, Felipe VI insistió en que aquella también fue una época convulsa e incierta, en la que "se derribaba una y otra vez todo lo que antes se había construido" y recordó que la "intransigencia y eliminación de la discrepancia" determinaron gran parte de la vida nacional. En ese sentido, volvió a reiterar las consecuencias que entonces tuvieron "la intolerancia y la falta de entendimiento", con el propósito de que sus señorías anotaran una vez más los errores del pasado.

Precisamente estos últimos, afirmó el monarca, se vieron reflejados en el "gran proyecto político" para España "que no fue un mero trámite para salir del paso, ni el proyecto de una persona, ni de un partido, ni una élite, sino una obra de todos y para todos". El homenaje a esa obra y al régimen del 78 se vio reflejado en cada una de las palabras que integraron el discurso del Rey, que hizo hincapié en "la construcción de la arquitectura constitucional" y en la afirmación de "nuestra unidad nacional asumiendo la diversidad territorial de España con orgullo y coherencia". Felipe VI quiso insistir una vez más en que la Constitución del 78 "proclamó su voluntad e proteger a todos los pueblos de España en el ejercicio de sus culturas y tradiciones, de sus lenguas y de sus instituciones".

Una de las ausencias más sonadas fue precisamente la del rey Juan Carlos I, al que su hijo hizo referencia al inicio de su discurso, "recordando las palabras que dijo entonces, la democracia ha comenzado", y al que la presidenta de la Cámara, Ana Pastor, mencionó en varias ocasiones insistiendo en que su nombre y figura "siempre estará ligado a la democracia".

FUENTE: Paloma Esteban - http://www.elconfidencial.com