lunes, 8 de abril de 2019

Unión Europea y China celebran cumbre trascendental marcada por la desconfianza

Esta semana va a ser inusualmente movida: se celebran elecciones generales en Israel, India y Finlandia; entramos (de nuevo) en unos días decisivos para el Brexit; siguen las conversaciones sobre posibles fusiones bancarias, y se publican los resultados de algunos grandes bancos estadounidenses. Pero a medio plazo, lo más importante será la cumbre entre la Unión Europea y China, que se celebra en Bruselas el martes día 9. Durante muchos años, la UE no ha parecido consciente de las implicaciones del auge de China como superpotencia. De repente, se ha dado cuenta de que China no solo es una inmensa oportunidad económica, sino un gran poder con enorme influencia en el comercio y la seguridad, que quiere utilizar sus recursos para invertir en Occidente e intervenir así en su economía y su política. El último ejemplo de esta estrategia, que busca dividir a los países europeos, ha sido la inclusión de Italia en la llamada Nueva Ruta de la Seda, el programa chino de inversión extranjera que genera suspicacias en la UE y Estados Unidos.

De ahí la importancia de esta cumbre, que será presidida por Jean-Claude Juncker y Donald Tusk y contará con la presencia del primer ministro chino, Li Keqiang. Será un encuentro tenso. La Comisión Europea publicó hace unas semanas un documento sobre su nueva estrategia respecto a China, en el que utilizaba un lenguaje mucho más duro del habitual. En él, afirmaba que es “un rival sistémico que promueve modelos de gobernanza alternativos” y un competidor económico, aunque también un socio en algunos aspectos.

La agenda abarcará multitud de temas: “El fortalecimiento de las relaciones comerciales y de inversión, que incluyen el trato justo y no discriminatorio de los agentes económicos” (los países de la UE se quejan de que los inversores occidentales en China se ven obligados a entregar a Pekín su tecnología, mientras aquí las inversiones chinas son opacas); la defensa, frente a los ataques de Trump, del multilateralismo, la ONU y la implementación del Acuerdo de París sobre el cambio climático; la discusión de algunas crisis globales en las que ambas potencias quieren tener influencia (Irán y el acuerdo nuclear, Rusia y Ucrania, Venezuela, Corea del Norte). Y, muy sensiblemente, el desarrollo de las redes 5G europeas con tecnología de la empresa china Huawei. Como cuenta Manuel Ángel Méndez en el vídeo, Estados Unidos cree que las redes 5G pueden ser una herramienta de espionaje, puesto que el Gobierno chino tendría acceso indirecto a los datos de todos los europeos que las utilizaran. Algo que los países de la UE aún están evaluando. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de RAMÓN GONZÁLEZ FÉRRIZ - El Confidencial
 

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