jueves, 9 de mayo de 2019

(España) El descenso al infierno de los Pérez-Maura, los navieros de los 350 millones de euros

La Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional detuvo este miércoles a cuatro empresarios y un abogado por su presunta implicación en unas maniobras del comisario Villarejo para frenar una investigación judicial en Guatemala y ujna extradición a ese país. Los arrestados, a los que se imputan los delitos de cohecho y tráfico de influencias, son los hermanos Ángel y Álvaro Pérez-Maura, dueños de la naviera Grupo Pérez y Cía SL; un directivo de la misma compañía, Xavier Soucheiron; el abogado Enrique Maestre, y un amigo de Villarejo, el industrial Adrián de la Joya. Todos ellos declararán este viernes ante el juez Manuel García-Castellón.
Los Pérez-Maura bajan con este operativo otro peldaño en su particular descenso a los infiernos.

Sus problemas con la Justicia empezaron en 2015. Nada hacía presagiar hasta ese momento que terminarían siendo detenidos a petición de la Audiencia Nacional en el marco de un caso instruido por la Audiencia Nacional. Los dos hermanos Pérez-Maura crecieron en una de las familias con más solera de Cantabria. Son tataranietos del líder conservador y presidente del Gobierno Antonio Maura y descendientes del fundador del banco Santander, Emilio Botín López. Su padre convirtió la naviera familiar, Pérez y Cía SL, en un auténtico imperio con delegaciones en todo el mundo y, tras su muerte en 1994, asumió el control de la compañía su madre, Elena García Botín, antigua diputada de Alianza Popular por Cantabria. Los hermanos Pérez-Maura dedicaron toda su carrera a la naviera, pero no llegaron a la cúspide hasta 2014. Ángel se convirtió en presidente, y Álvaro, en socio director.

La alegría les duró poco. Un año después de convertirse en los máximos responsables de Pérez y Cía, estalló un escándalo en Guatemala que afectaba de lleno a su empresa. La fiscalía especial contra la corrupción del país (Cicig) lanzó un operativo tras descubrir que la naviera había pagado presuntamente 30 millones de dólares en sobornos al expresidente del Gobierno Otto Pérez Molina y a la exvicepresidenta Roxana Baldetti para asegurarse la adjudicación del contrato de construcción y gestión de una nueva terminal de contenedores en la zona de Quetzal, un punto clave en la costa del Pacífico.

El operativo pilló a los Pérez-Maura fuera de Guatemala, pero el delegado de la empresa en el Estado centroamericano, Juan José Suárez Meseguer, fue detenido por la policía local y el instructor del caso lo envió a prisión provisional. El miedo se apoderó de los hermanos, que hasta entonces no habían tenido grandes problemas con la Justicia y apreciaban, por encima de cualquier otra cosa, la discreción. La fortuna del clan se cifra en unos 350 millones de euros, pero era difícil encontrar sus nombres y fotografías en los medios de comunicación. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de JOSÉ MARÍA OLMO - BEATRIZ PARERA - El Confidencial
 

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