martes, 21 de mayo de 2019

La increíble historia del piloto de Fórmula 1 Niki Lauda, quien regalaba sus trofeos al lavacoches

Regalaba los trofeos que ganaba en las carreras al operario que le lavaba su coche. Era capaz de decirle a Enzo Ferrari a la cara que su coche era "una mierda". Volvió pocas semanas después de su dramático accidente en Nürburgring con las heridas de las quemaduras aún supurando. Niki Lauda dejó la Fórmula 1 para fundar una compañía aérea. Volvió para lograr un tercer título. Se enfrentó con férrea determinación a la compañía Boeing tras el accidente de uno de sus aviones en Tailandia. Y por el camino nunca tuvo pelos en la lengua para hablar alto y claro.

Ni siquiera el dramático accidente de Nürburgring condicionó su vida. Llevó siempre una gorra que ocultaba las secuelas. Una gorra, pero con patrocinadores… Son algunos de los rasgos y episodios que definían la vida y personalidad de Niki Lauda, uno de los personajes más carismáticos que se podían conocer en el mundo del deporte. Su peripecia vital y deportiva daba para un guion de película, y de hecho la protagonizó: 'Rush'.

Andreas Nikolaus Lauda (Viena, 1949) fue un espíritu único guiado por su personal brújula. Se enfrentó a su familia para dedicarse al mundo de las carreras. Su abuelo banquero quiso impedírselo. Se buscó la vida y dejó Viena por Salzburgo. Tuvo éxito en categorías inferiores y la posibilidad de acceder a la Fórmula 1. El abuelo le quería en su banco y vetó el crédito de su nieto, quien se dirigió a la entidad bancaria rival, Raiffeisen. Le preguntaron qué pasaría si fallecía en un accidente. Se hizo un seguro de vida para ellos y le concedieron el préstamo. Al final de su primera temporada en la Fórmula 1 no tenía ni coche ni dinero para devolver aquel crédito. Que fuera finalmente capaz de pagarlo ilustra su determinación para triunfar a toda costa. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de JAVIER RUBIO - El Confidencial
 

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