domingo, 11 de agosto de 2019

Intervención de la política en los bancos centrales pone en riesgo la economía

El seis de diciembre de 1965 el presidente de Estados Unidos, Lyndon Johnson, estaba furioso. La Reserva Federal había aprobado una subida de tipos de interés hasta el 4,5% ante el riesgo de que la guerra en Vietnam disparara el déficit. Johnson exigió al presidente de la Fed, William McChesney Martin, que acudiera a su rancho de Texas para darle una explicación. Allí empezaron a discutir y el presidente, con su 1.92 de estatura, empujó a Martin contra la pared, reprochándole lo poco que le importaba Vietnam.

Aunque han pasado 44 años, el episodio Johnson-McChesney se está repitiendo en la Casa Blanca: "Nuestro problema no es China, sino la Fed", escribió hace unos días Donald Trump en Twitter, que culpa en público a Jerome Powell, actual presidente de la Fed y elegido por él mismo el año pasado, de que la economía de EEUU "no vaya como un cohete".

La inflación de los años 70, generada por la crisis del petróleo y la politización de la Fed auspiciada por Richard Nixon (sucesor de Johnson en el cargo), desveló al mundo una simple lección: la economía funciona mejor si los políticos no tienen pleno acceso a las herramientas monetarias. Y para evitar una inflación de vértigo, los políticos asumieron la independencia de los bancos centrales. Hasta ahora.

En los últimos años, una nueva oleada de líderes políticos encabezada por Trump —desde Erdogan en Turquía hasta Abe en Japón o Modi en la India— se ha dedicado a presionar a sus bancos centrales para lograr sus objetivos políticos a corto plazo. Y las consecuencias en el largo, aunque no sean en forma de inflación, pueden ser desastrosas para la economía. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de CARLOS BARRAGÁN - JAVIER G. JORRÍN - El Confidencial
 

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