martes, 22 de octubre de 2019

(Bolivia) OEA exige a Evo Morales dar marcha atrás con el pucherazo

Otra vez el asalto a las urnas. De nuevo los votos convertidos en cenizas, como sucedió en el referéndum que perdió para presentarse a esta tercera reelección. Evo Morales, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, durante los últimos trece años largos, transformó las elecciones del domingo y su escrutinio, en una farsa de la democracia.
Si la OEA y la comunidad internacional (la UE también ha pedido transparencia en los resultados) no lo remedian, el último sobreviviente, con Nicolás Maduro, del denominado «eje bolivariano», estaría a un paso de consumar el golpe en las urnas para perpetuarse en el poder. El instrumento elegido es el Tribunal Electoral Nacional, una instancia que es fiel, como la mayoría de los organismos e instituciones bolivianas, a sus deseos antes que a la ley y a la Constitución que él mismo promulgó.

El polvorín de los disturbios, protestas y revueltas en La Paz se propagó la madrugada anterior por una decena de ciudades con quema de centro de cómputos, manifestaciones e intervenciones de las fuerzas de seguridad. Por cierto, con mejor puntería al lanzar los gases lacrimógenos cuando tenían en la mira a los opositores que cuando los que vociferaban eran los militantes del MAS (Movimiento Al Socialismo) que ven en Evo Morales a un ídolo de carne y hueso aunque tenga un rostro más próximo al cemento armado. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Carmen de Carlos - ABC
 

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