lunes, 28 de octubre de 2019

El misterioso viaje de agentes de la DEA a México, 36 días antes del operativo contra Ovidio Guzmán en Culiacán

El desastroso operativo para detener con fines de extradición a Ovidio Guzmán López no fue una decisión espontánea, se podría haber gestado un mes atrás y la Administración para el Control de las Drogas (DEA por sus siglas en inglés) jugaría un papel importante.

Fotos, documentos y reportes locales, dan cuenta de una reunión de agentes estadounidenses con funcionarios estatales y federales 36 días antes del 17 de octubre, cuando Culiacán, Sinaloa, se convirtió en un infierno.

Dada a la preocupación del presidente Donald Trump por el incremento en el trasiego de heroína, metanfetaminas, fentanilo y cocaína a Alabama y Nueva Orleans, presuntamente provenientes de cárteles mexicanos, la agencia estadounidense habría promovido el movimiento contra el hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El pasado 11 de septiembre, una delegación de 20 servidores públicos federales y fiscales de dichos estados americanos, llegaron a México para entender cómo opera el crimen organizado en nuestro país.

La visita fue realizada por el Departamento de Estados de Norteamérica, la División de Operaciones de la DEA, y la Dirección de la DEA que opera en nuestro país y gestionada al más alto nivel del gobierno mexicano.

Fue un miércoles, cuando la delegación estadounidense arribó temprano a la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México y se encontró con el director regional de la DEA en México, Terry Cole, quien los orientó sobre el poder de fuego de las células criminales. De acuerdo a sus cálculos, el 2019 podría finalizar con unos 35,000 homicidios en México

En la reunión también se encontraba John Creamer, considerado el número 2 de la Embajada estadounidense, ubicada en Paseo de la Reforma, CDMX. El periodista Óscar Balderas relata que Creamer calmó a los funcionarios diciendo que ambas naciones estaban trabajando contra el crimen organizado.

Inmediatamente después, habló el fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, y pidió a las autoridades extranjeras “descanso y confianza”.

El 12 de septiembre de 2019, un helicóptero Black Hawk de la Secretaría de Marina trasladó a las delegaciones a la ciudad de Culiacán, bastión del Cártel de Sinaloa.

La aeronave se encontraba habilitada con una metralleta de alto nivel, como una medida de seguridad por si alguien en el gobierno había filtrado la información de su visita y les atacaban en el aire.

Su sorpresa fue mayor cuando el teniente y jefe de la Policía Estatal de Sinaloa, Cristóbal Castañeda Camarillo, se presentó con ellos y se sentó junto a la salida de emergencia del Black Hawk con un arma de alto calibre, por si los traficantes querían derribar la aeronave.

Los funcionarios aterrizaron en una zona boscosa, relativamente cerca al área urbana de Culiacán. Cuando pisaron tierra, los flanqueó elementos de la Policía Estatal y marinos.

Entre la maleza se encontraba un enorme narcolaboratorio, recientemente decomisado al Cártel de Sinaloa: había fogatas, decenas de bidones blancos y azules —algunos marcados con mensajes en mandarín—, lonas camufladas para despistar desde lo alto, tanques de gas, y decenas de ollas con capacidad de 200 kilogramos.

Los cálculos de los estadounidenses revelaron que sólo ese laboratorio era capaz de producir tres toneladas de metanfetamina, lo que equivalía a USD 120 millones al mes. Frente a ellos tenían un lugar que generaba USD 1.4 mil millones anuales por “envenenar” a sus ciudadanos. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Infobae
 

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