domingo, 23 de febrero de 2020

(Italia) Alerta máxima tras 76 casos de coronavirus detectados en cuatro regiones y dos fallecimientos

Italia descubrió ayer por la mañana, agolpada en el mostrador de la farmacia mientras agotaba las existencias de mascarillas y desinfectantes, que la idea de modernidad y seguridad puede ser tan relativa como los primeros síntomas de un resfriado. Lombardía, la región más próspera del país, uno de los fortines económicos de Europa, fue la primera en sucumbir a la epidemia del coronavirus de Wuhan.
Pronto el problema se extendió a la vecina Emilia Romaña y a Véneto, donde murió una segunda persona y los 17 positivos detectados elevaron el cómputo global a 76 —a última hora de la tarde se confirmó el primer caso en Piamonte, la cuarta región—. Los contagios han llegado también a dos grandes ciudades, Milán y Turín.

Italia es ya el país donde más se ha extendido el coronavirus, que causa la enfermedad Covid-19, en Europa. También el que más medidas de seguridad se ha visto obligado a tomar. Una situación que ha empujado al país a un estado de alerta máxima y a un consejo de ministros extraordinario que en la noche del sábado aprobó un decreto ley que aislará indefinidamente a los 50.000 habitantes de los dos focos principales del virus —en Véneto y Lombardía— y prohíbe, entre otras cosas, las excursiones escolares en toda Italia. El primer ministro, Giuseppe Conte, especificó en una rueda de prensa cerca de la medianoche, que el incumplimiento de la ley por parte de los afectados acarreará responsabilidades penales. El sábado también se suspendieron todos los encuentros deportivos que iban a disputarse en las zonas afectadas, incluidos los de la Serie A que debían jugarse este domingo en ambas regiones (Inter, Atalanta y Verona).

Codogno, un pequeño pueblo de 15.900 habitantes, es el epicentro del proceso de contagio que había obligado a aislar 10 municipios de la provincia de Lodi que suman un total de 50.000 habitantes. En la mañana del sábado sus calles estaban desiertas, los comercios cerrados y muchas de las casas, con las persianas echadas. El lunes nadie acudirá a sus puestos de trabajo y ningún alumno se sentará en un pupitre de las escuelas, cerradas a cal y canto. La subsistencia hasta nuevo aviso, en teoría, será un asunto doméstico. Giovanni, vecino de la localidad de 52 años, mascarilla y cuello del anorak levantado, aprieta el paso para llegar a casa de su madre. “¿Miedo? Por supuesto. No tenemos ni mascarillas y no nos han dado información real de lo que está pasando. Yo me he enterado de gran parte de lo que sucedía por los medios”, protesta señalando hacia el hospital, donde está ingresado el primer paciente contagiado en Italia. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de DANIEL VERDÚ - El País
 

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