miércoles, 11 de marzo de 2020

(Argentina) Escándalo entre socios del gigante de los electrodomésticos Newsan

Newsan es la mayor empresa de electrodomésticos del país, la cual vive ahora un conflicto de intereses internos entre sus socios y que, finalmente, recaló en una denuncia penal por extorsión, defraudación y lavado de dinero.

Concretamente quien recepcionó la demanda fue el Juzgado Federal de Julián Ercolini, y los involucrados son Rubén Cherñajovsky, socio mayoritario, y Emilio y Juan Pablo Mazzola (padre e hijo), los dueños minoritarios.

En este sentido, todo comenzó cuando el grupo Mazzola acusó aprietes y extorsiones para vender a la fuerza el 25 por ciento que les corresponde de la firma: los gran apuntados son Cherñajovsky y su CEO y mano derecha, Luis Galli.

En un principio, el socio mayoritario Cherñajovsky demandó a los Mazzola por el presunto robo –que fue desmentido- de 1.000 heladeras de la fábrica Pilisar (SIAM). Aunque esto sería parte de la estrategia para embarrar la cancha y una maniobra más para expulsarlos de la compañía.

“Estoy siendo extorsionado por Galli y los restantes denunciados, quienes pretenden que mi desvinculación sea entregando dinero a cambio de no inventarme causas mediante las cuales asegura tener todo arreglado para mi detención", explicó Juan Pablo Mazzola, en esta línea.

Al mismo tiempo, Cherñajovsky habría sido muy beneficiado durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, particularmente por el ex secretario de Comercio, Guillermo Moreno, quien le habría permitido a esta empresa la importación, que a pocos les autorizaba, de miles de contenedores y utilizando un mecanismo de sobrefacturación. Por ello habría hecho una diferencia de 35 millones de dólares.

Concretamente, los Mazzola acusan a Cherñajovsky por el desvío de estos 35 millones de dólares a cuentas en el exterior de Luis Galli y a compañías presididas por Guillermo Parodi -poseedor de una conocida investigación de lavado internacional del Banco HSBC aún vigente-, como también a un presunto testaferro, en Uruguay, llamado Adolfo Zlochisty, de 91 años.

Por último, de esta forma, el mecanismo que quedaría al descubierto consistía en la importación con sobreprecios usando dólar comercial y que luego el proveedor (chino) reintegraba dicho sobreprecio vía cuentas off-shore. ¡Más sucio que una papa!

FUENTE: Con información de Agencia Nova
 

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