jueves, 12 de marzo de 2020

(Colombia) La ‘Ñeñepolítica’ (+Opinión)

Por: Ariel Ávila - Un nuevo escándalo, una nueva crisis y un regreso al pasado. Así se podría resumir la última tormenta política que ha vivido Colombia. Hace unos días, el periodista Gonzalo Guillén dio a conocer que en medio de una investigación por homicidio se interceptó el celular de un hombre llamado José Guillermo Hernández Aponte, conocido como El Ñeñe. Entre todas las conversaciones interceptadas hubo algunas que sugerían una posible compra de votos para favorecer la elección del ahora presidente colombiano, Iván Duque.

El Ñeñe era un narcotraficante y testaferro, fue asesinado en mayo de 2019 en Brasil y el propio expresidente y actual senador Álvaro Uribe manifestó en un trino que "causa mucho dolor el asesinato de José Guillermo Hernández, asesinado en un atraco en Brasil donde asistía a una feria ganadera”. El homicidio sucedió en medio de una vendetta entre narcotraficantes, según las pesquisas. Las interceptaciones fueron guardadas durante meses, a pesar de que los propios investigadores de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DJIN) habían separado el pliego sobre la posible compra de votos.

Desde hacia unos meses, igualmente, en redes circulaban múltiples fotos del presidente Duque, senadores y altos dirigentes del partido Centro Democrático, fundado por Uribe y principal plataforma del actual Gobierno, con el Ñeñe. Ya se sabía que era narcotraficante y que sus bienes estaban en proceso de extinción de dominio. Sin embargo, el Ejecutivo manifestaba que el Ñeñe era un colombiano como muchos otros que asistieron a reuniones proselitistas, pero que no era nadie cercano al uribismo. Un parroquiano más.

Con las revelaciones de Guillén, quedaba claro que las interceptaciones fueron legales y que existió una extraña demora en el traslado de pruebas. Además, en las horas siguientes a las revelaciones se conocieron más audios y fotos. Allí fue clara la cercanía del narcotraficante con la estructura de poder del uribismo. Incluso, el Ñeñe fue invitado a la toma de posesión del presidente Duque y estuvo en la Casa de Nariño. En todo caso, el uribismo seguía negando la cercanía. El sábado se conoció que una de las camionetas de la empresa La Gloria Ganadería, propiedad del Ñeñe, había sido prestada a la campaña de Iván Duque. Fue utilizada para transportar dirigentes del partido y para los recorridos electorales. El Ñeñe estuvo, según la acusación, vinculado a la carrera hacia la presidencia de Duque. ->>Vea más...

FUENTE: Artículo de Opinión - Ariel Ávila - El País
 

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