domingo, 5 de abril de 2020

(Ecuador) Morir en Guayaquil (+Opinión)

Martha Roldós - Necesitamos la mejor aproximación a la verdad que podamos tener, tanto para tomar decisiones acertadas como para no generar la sensación de un divorcio de la realidad a una población que no tolera más mentiras, que no tolera que se oculten sus enfermos, sus muertos, su viacrucis de hospital en hospital.

Pedro, María, Estefanía, Adriana, son nombres de personas que piden que atiendan a su madre, su padre, su hermana, su hijo o su tía que no “satura suficiente” ya.  Que no encuentran cama.  Que deben regresar a casa sin conseguirla o que si la consiguieron no consiguen saber ya cómo están sus familiares.  Que mueren solos.  Que no se pueden despedir. Que no logran recuperar los restos de sus seres amados.  Que tienen que reconocerlos en medio una morgue con cadáveres apilados y nada de esto fake news.

Tampoco es fake news que médicos, enfermeras y personal auxiliar empezaron a enfrentar esta crisis desarmados.  Como dijo una enfermera en Ecuavisa: “nos mandan a la guerra con una pistola de agua”. Que cuando los equipos llegaron ya muchos médicos estaban contagiados, que algunos han muerto, que otros están intubados. Y que mientras esto pasaba la ex ministra de salud Catalina Andramuño y las autoridades del IESS le mentían al país.

Que decían que los médicos sí tenían equipamiento.  Y en Guayaquil, aún sin salir de casa, todos sabíamos que eso era falso por los compañeros de nuestros hijos que son internos, por nuestros familiares que trabajan en el sistema de salud.  Sabíamos de las extenuantes jornadas y de la falta del equipamiento más básico.  Que hasta que la ministra Andramuño por fin salió,  aceptaron la realidad y empezaron a equipar al personal de salud, pero no a diagnosticarlo.  Que para ese momento muchos médicos ya eran víctimas y vectores de la epidemia.

Siendo cierto todo este horror, ¿para qué las fake news? ¿Por qué postear informaciones falsas de cierres totales, de tumbas masivas, de imágenes de morgues extranjeras? ¿Para qué falsear quema de cadáveres cuando los cadáveres en las casas y las calles son reales?

Y es que en medio de la pandemia, las redes sociales se han convertido en ese vasto mar donde los náufragos de la atención y de las medidas indispensables para sobrevivir lanzan trinos como antes se lanzaban botellas con mensajes de auxilio adentro.  “¿Dónde encuentro plaquinol?” “¿Dónde un tanque de oxígeno?” “No hay reactivos…”

Los reclamos de familiares de enfermos y personal de salud se pierden entre los intentos de alarma de los trolls.  Sus voces son ahogadas en medio de la infame cacofonía de fake news y el empeño gubernamental por enfrentarlos.  De hecho, el término fake news es limitado, ante lo que realmente estamos es ante una guerra de desinformación. ->>Vea más...

FUENTE: Artículo de opinión - periodismodeinvestigacion.com
 

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