domingo, 17 de mayo de 2020

(Colombia) El fajo Poético (+Opinión)

Por: Daniel Coronell - Dos millones de pesos en efectivo encontró el investigador del CTI, José Orlando Rozo Villamil, dentro de un paquete con publicaciones de poesía que le entregó un abogado de la Organización Servimos, después de efectuar una inspección judicial en la sede de esa empresa. Servimos es la compañía bandera de Carlos Eduardo Gutiérrez Villegas, polémico y exitoso prestamista, sobre quien hablamos en la columna “El Fundador”. Por cierto, el señor Gutiérrez me dijo sobre el contenido de esa columna: “Es ajustado a la verdad. Todo lo que ha escrito, 100 por ciento, es correcto. No tengo una sola solicitud que hacerle”.

El investigador Rozo, por orden de la Fiscalía, realizó en 2017 una inspección a la oficina de Servimos en la calle 72 con carrera séptima en Bogotá. Allí fue atendido inicialmente por José Alfredo Gutiérrez Villegas, hermano y socio de Carlos Eduardo Gutiérrez; y además esposo de Ximena Lombana Villalba, hoy alta funcionaria de la Procuraduría.

Lo que sucedió después, está narrado en el documento oficial de la Fiscalía: “Dejó escrito el investigador que quien atendió la diligencia mencionó que el inmueble es de uso exclusivo de la familia Gutiérrez Villegas, y que algunos integrantes tienen allí su oficina, entre ellos la señora Gloria Luz, quien lleva a cabo allí tertulias literarias. En su relato mencionó que al salir fue abordado por el abogado Uriel Augusto Gutiérrez Gutiérrez, quien para efectos legales funge como representante legal de la Organización Servimos SAS; él le hizo entrega de un estuche contentivo de un ejemplar de revistas de poesía que, según su dicho, son donadas de forma continua a varias instituciones de educación media y primaria. Al abrir en su casa el empaque que contenía las revistas, encontró la suma de dos millones de pesos ($ 2.000.000) en billetes cuya denominación era de cincuenta mil pesos ($ 50.000)”.

El fajo de efectivo puesto entre las publicaciones poéticas fue inmediatamente interpretado por el investigador como un intento de soborno:

“Al percatarse de tal irregularidad, el señor Rozo Villamil se comunicó con el abogado para expresarle la gravedad de su conducta y para informarle que sin perjuicio de las acciones judiciales que dicha actuación puede acarrear, le devolvería el dinero”.

La inspección judicial fue ordenada por la fiscalía novena delegada ante la Corte Suprema que investigaba la existencia de una presunta red de corrupción, de la que hacían parte el director nacional anticorrupción de la Fiscalía Luis Gustavo Moreno, hoy condenado y preso en Estados Unidos; el abogado Leonardo Pinilla, alias el Porcino, también condenado dentro del proceso del cartel de la toga; otras dos funcionarias de la Fiscalía y el empresario Carlos Eduardo Gutiérrez, accionista mayoritario de Servimos.

Gutiérrez me aseguró que no ha tenido relación con Luis Gustavo Moreno y que tampoco conoce a las otras personas mencionadas en el reporte de la Fiscalía.

Sobre la plata que le apareció al investigador en el paquete de poesía, tiene su versión:

–Cómo te parece que allá en la 72 funciona una sucursal de Servimos. Allá se mantiene una caja de efectivo de hasta 10 millones de pesos –afirma Carlos Eduardo Gutiérrez– resulta que hay un maletín que yo regalo de Servimos en época de navidad. Y en ese maletín van libros de poesía. Iba un maletín, con elementos de ancheta, porque era época de navidad.

Lo que el señor Gutiérrez califica como un malentendido, empezó, según él, por el error de una secretaria:

–Cuando se fue a almorzar, en vez de dejar la plata donde se deja el dinero(…) Y porque se estaban repartiendo los maletines de navidad, ella cogió al fondo de la oficina y puso los recursos ahí. Yo no estaba –aclara enfáticamente– esto me lo cuenta Uriel Gutiérrez. Y Uriel Gutiérrez coge un maletín “Ay que los maletines, que se los están llevando”. Y salió. Viendo al señor en el ascensor coge un maletín y lo entrega…Entre cien maletines…Y el señor se lleva su maletín.

Y preciso. De todos los maletines, el que le dieron al investigador de la Fiscalía resultó ser el que había usado la secretaria para guardar el efectivo:

–Apareció la plata y el tipo muy honesto devolvió la plata pero fue y denunció a Uriel en la Fiscalía –aclara Gutérrez que él nada tuvo que ver– Es que ese episodio no es mío. No es mío. No es mío. Es un episodio ajeno a Carlos Eduardo Gutiérrez. Ah… y Uriel Gutiérrez no es familiar mío.

Carlos Eduardo Gutiérrez no sabe lo que ha pasado con la investigación de la Fiscalía por sus supuestas relaciones con Luis Gustavo Moreno y su cómplice. Desconoce, también, el curso que haya tomado la investigación contra su antiguo empleado, Uriel Gutiérrez, por el presunto intento de soborno.

–Lo que te diga es ajeno a mí. No conozco absolutamente nada. Lo que sé es que eso no tuvo ninguna trascendencia. Fue un hecho fortuito, doctor Coronell. No tiene ninguna relevancia. Absolutamente nada.

El abogado Uriel Gutiérrez, ya no trabaja para él sino para la Contraloría General de la República.

Sobre Carlos Eduardo Gutiérrez, conocido por su apoyo a políticos como Germán Vargas Lleras y Álvaro Uribe Vélez, alguien me dijo esta semana que era “Un visionario. Un hombre que se adelanta a su tiempo”.

Ya empiezo a entender por qué. Él dice que el maletín era parte de unos regalos que estaba repartiendo por navidad y al investigador se lo entregaron en septiembre.

FUENTE: Artículo de Opinión - losdanieles.digital
 

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