viernes, 3 de julio de 2020

(Colombia) Investigación de periodista Diana López Zuleta esclareció el asesinato de su padre

Cuando Diana López Zuleta tenía 10 años de edad, su padre, el concejal Luis López Peralta, fue asesinado por orden del entonces alcalde de Barrancas (La Guajira), Juan Francisco ‘Kiko‘ Gómez. Los hechos ocurrieron en ese municipio el 22 de febrero de 1997.

Diana cuenta que estudió periodismo para "luchar contra el desconsuelo" que le produjo esta irreparable pérdida. Gracias a sus investigaciones y su participación en el juicio, ella contribuyó a evitar la impunidad: en junio del 2017 ‘Kiko‘ Gómez fue condenado a 40 años por este asesinato.

La periodista acaba de publicar el libro ‘Lo que no borró el desierto‘, en el que relata precisamente cómo desenmascaró a ‘Kiko‘ Gómez, quien llegó a ser gobernador de La Guajira.

El libro, editado por Plantea, fue prologado por Margarita Rosa de Francisco y se ha convertido en uno de los más vendidos en las últimas semanas en el país.

En entrevista con SEMANA, Diana cuenta detalles de su investigación y de cómo se armó de valor para enfrentar a ‘Kiko‘ Gómez.

SEMANA: ‘Lo que no borró el desierto‘ es un libro de investigación periodística, pero también una biografía tuya, de tu papá, de tu familia, y ante todo es un ejercicio para hacer memoria y justicia. ¿Cómo fue la fase de la investigación y luego la tarea de escribirlo?

Diana López Zuleta: Para escribir este libro recorrí La Guajira y el Cesar, fui a la cárcel de Barranquilla a entrevistar el asesino material, revisé cientos de noticias de archivo en Riohacha, Valledupar y Bogotá, hice decenas de derechos de petición, incluso instauré tutelas y realicé alrededor de noventa entrevistas. Todo, absolutamente todo lo que está consignado en el libro tiene respaldo y contraste con diversas fuentes. Escarbé el archivo de mi familia. Encontré, por ejemplo, los escritos de amenazas y las exigencias económicas que hacían los paramilitares y la guerrilla. Volví a escuchar las audiencias y los testimonios, y leí nuevamente el expediente judicial.

Fue escuchar y observar atentamente. Si iba a entrevistar a alguien tomaba apuntes del ambiente, de las expresiones y los gestos, porque eso también me ayudaba a recrear lo que quería contar. No solo era ver los lugares sino sentirlos, investigar mis propios sentimientos cuando era niña, y volver a ellos para ahondar y buscar las luces y las sombras de lo que soy a través de la muerte de mi padre. Pero ese camino fue doloroso. Mientras hacía esa remembranza lloré mucho, aunque también me liberé de mucho dolor.

Después de la investigación, hice un mapa de la historia. Leí mucho, tomé dos talleres de escritura creativa con la escritora Carolina Sanín, porque para mí era importante encontrar el tono y el ritmo. Yo no quería un libro sensiblero ni cargado de autocompasión y, en ese sentido, creo que lo logré. Dejaba reposar cada capítulo y después volvía a él para corregirlo. La escritura me tomó un año, estuve dedicada exclusivamente al libro. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Semana
 

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