viernes, 10 de julio de 2020

(Colombia) Yo Tarzán tú Chita (+Opinión)

Por: Álvaro Leyva Durán - No es cierto que para gobernar a la nación colombiana lo único que se necesita es lograr la mayoría de votos el día de las elecciones presidenciales. Digamos que nominalmente esto puede ser así, tanto como para que, quien triunfe, reciba la credencial correspondiente de manos del Consejo Nacional Electoral, se cruce el pecho con la banda tricolor, se le rindan honores militares al son del himno nacional ¡O júbilo inmortal!, y proceda a pronunciar una larga perorata el día de su posesión como Presidente de la República. Sobre esto parece no haber duda alguna. Aún más, sucede que en el momento en que ante el Congreso en pleno el elegido manifiesta: “Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia”, como si mediara un “soplo divino”, el ganador se convierte ipso iure en Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa. Esto, señores y señoras, como ustedes bien saben, no es ninguna bicoca.

Pero es que el “hábito no hace al monje”. Como que tampoco la madurez del hombre de Estado se puede medir por su tiempo de envoltura en papeles periódicos por más prestantes que sean sus dueños. Tengamos presente que del aguacate, al homo sapiens de la familia de los hominidae, hay una gran distancia. Por lo que entonces no se puede parecer sino ser. Si se es presidente de la República, no cabe ser Tarzán, y al pueblo no se le puede confundir con Chita. Eso de “Yo Tarzán tú Chita” no lo veo consagrado en ninguna parte de nuestra Constitución Nacional.

Pensando en mi país, siempre tengo presente –particularmente como Constituyente-, que “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general” (Art. 1º CN); y que “El Presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos” (Art. 188 CN).

Y señalo todo lo anterior porque comienzo a ser uno de aquellos que considera que la cabeza del Estado está haciendo agua. Y no porque en ella se encuentre un mal presidente. No. Malos presidentes ha habido muchos. Sino porque el puesto y las obligaciones le vienen quedando grandes. El hombre se ha venido encogiendo y con ello ha venido pelando el cobre transformándose en una mala copia de Tarzán. Yo Tarzán porque traigo a los soldados americanos, y no pregunten; yo Tarzán, porque soy yo el amigo de Trump y no pregunten. Y como soy Tarzán, y Chita son los mayores de setenta años, hago con Chita lo que me dé la gana. ¿Derechos de esos desechables? Cuáles derechos. ¿No ven que yo soy Tarzán? ¿No se han dado cuenta? Desde hace más de cien días hablo todas las noches por televisión porque soy Tarzán. Me dirijo a la montonera, a eso que llaman pueblo que es una sumatoria de Chitas. Chitas al por mayor. Y por ser Tarzán es que no haré la paz con el ELN, porque acá mando yo. ->>Vea más...

FUENTE: Artículo de Opinión - las2orillas.co
 

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