miércoles, 12 de agosto de 2020

(Colombia) El destape de Duque (+Opinión)

Por Daniel Samper Pizano - La revolución francesa bautizó una parte de agosto como termidor, que significa muy caliente. Este año el mes ha sido fiel a su antiguo nombre, aunque no por razones meteorológicas sino políticas. En la primera semana se evaporó el rey Juan Carlos I de España y pocas horas después la Corte Suprema de Justicia de Colombia impuso al expresidente Álvaro Uribe Vélez una medida cautelar que parece diseñada para la pandemia: la casa por cárcel. Los dos episodios provocaron volcánicas reacciones, sonrientes aprobaciones, demagógicos excesos y anuncios apocalípticos. Ha habido mucha más bulla en Colombia que en España, aunque no faltan los que en la Madre Patria piden que abdique el rey Felipe VI, hijo de Juan Carlos, y el país opte por un régimen republicano.

Es posible intentar un paralelo entre los dos casos. Los parecidos no son pocos: Juan Carlos se consagró ante la Historia cuando desmontó un golpe militar en 1981 y salvó la democracia que estrenaban los españoles. Uribe, más modestamente, provocó un giro en el orden público durante su primer mandato (2002), recuperó zonas donde imperaba la guerrilla con mano criminal y permitió que buena parte del país volviera a respirar sin miedo. Ambos, sin embargo, dilapidaron luego la popularidad bien ganada. El rey, en aventuras erótico-económicas que lo señalan hoy por recibir comisiones ilegales. Uribe, acusado de fraude procesal por la Justicia y, por otras fuentes, de connivencia con escuadrones paramilitares y matanzas. El rey es intocable según la Constitución española. Uribe solo lo es para sus enajenados adoradores. Similarmente, las investigaciones de la prensa y las grabaciones, lícitas o no, han sido claves en las pesquisas. Ambos personajes duermen en este momento fuera de sus cargos. Uribe, lejos del Senado; y Juan Carlos solo es rey emérito y no vive en España. Los dos dejaron herederos: al frente del Estado español está su hijo, el nuevo rey, y en la Casa de Nariño el hijo político de Uribe, Iván Duque. Un último parecido: si bien han despertado terremotos, los dos episodios son meros incidentes procesales, no sentencias. Ni el rey está condenado ni Uribe ha sido llamado a juicio.

Es posible que aquí terminen los parecidos principales y empiecen las diferencias. Una de ellas es curiosa: allá y aquí hay sectores que exigen modificar o anular la Constitución. Pero los de España son de gente de izquierda galopante o separatistas y los de Colombia, ultraderechistas, plantean cambiar la carta magna para ayudar a su jefe. En ese orden de ideas, si el expresidente se cae de la hamaca, querrán derogar la ley de la gravedad. En España la televisión estatal no toma partido; en Colombia, no caben discrepancias ni autocrítica en el cotidiano TeleDuque y se perciben movimientos subterráneos para uribizar voces privadas independientes. ->>Vea más...

FUENTE: Artículo de Opinión - Los Danieles
 

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