domingo, 25 de octubre de 2020

(Colombia) Zurriagazos de invidente (+Opinión)

Por: Daniel Samper Pizano -
Hay unanimidad en que este gobierno, que se traslada al Cauca en busca de indígenas cuando todos lo esperan en Bogotá, está dando palos de ciego. El problema cuando lanza zurriagazos un invidente —para decirlo sin que nadie se frunza— es que uno no sabe si es más peligroso el palo o más peligroso el ciego. Mientras lo averiguamos, parece claro que el subpresidente no dispone de un solo palo sino de muchos: de toda una bolsa, como los golfistas. Ya conocíamos algunas de las varas que agita atolondrado por los aires, como han sido el programa diario de propaganda oficial so pretexto de la pandemia, los ataques a las instituciones jurisdiccionales y la hemorragia de nombramientos de amigos y condiscípulos del jefe del Estado sin reparar en incompatibilidades, inteligencia ni preparación. Últimamente el Gobierno extrajo de la talega un arma típica de los desesperados: el secreto. Ocultar, no informar, demorar, esconder, negar acceso. El viejo tapen-tapen constituye un garrote potente al servicio de un ciego que marcha tambaleante por terreno cenagoso: el lodazal del autoritarismo.

La obsecuente Fiscalía, como si no tuviera suficientes líos, ha adoptado ahora dos medidas indignas de un país democrático. Primero, imputar cargos a la periodista Diana Díaz por revelar un episodio de censura interna en la entidad estatal responsable de los canales y emisoras del Estado (RTVC). Y, segundo, una orden de inspección de los registros de entradas de dos meses a la sede de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), corporación independiente cuya misión es proteger el libre ejercicio del periodismo. El fiscal acusa a la reportera de revelar un grave secreto estatal, consistente en que el gerente de RTCV nombrado por el nuevo gobierno, Juan Pablo Bieri, desterró en 2018 a un conocido cronista que publicaba informes en Señal Colombia al enterarse de que este había criticado un plan de restructuración del canal público. La venganza censora suscitó un escándalo, Bieri renunció y el presidente lo premió con una asesoría oficial jugosamente pagada. El decapitado alegó que era necesario purgar al cronista por atreverse a discrepar de “la entidad que le da de comer, que le paga un sueldo”. Acudió la Fiscalía en su apoyo y ahora Diana Díaz está inmersa en un proceso como si hubiera revelado que Colombia camufla una bomba atómica en los silos de La Caro.

Los zurriagazos de ciego revelan el talante del gobierno y la Fiscalía. Y su ignorancia. Porque solo la Constitución o la ley pueden decretar la reserva de documentos y actuaciones, como deberían saberlo dos juristas de su nivel. No vale un chisme de oficina y el memorando de un gerente. Cuando hay dineros públicos de por medio toda transparencia es poca pues, más allá de lo que cree el desventurado jefe (exalumno de la misma universidad del presidente, el fiscal y medio gobierno), quien “daba de comer” al periodista desterrado, y a Bieri y sus superiores, no es el Estado: somos los contribuyentes. Por eso todos los colombianos tenemos derecho a saber en qué se gastan nuestros impuestos y no hay lugar a secretos en estos menesteres, a menos que lo declare específicamente una ley. Pero, además, mala señal la de Señal Colombia si no acepta en su seno discrepancias y si un trabajo cumplido y exitoso como el de Santiago Rivas en Los puros criollos no recibe una valoración profesional sino un juicio cuya base es la opinión personal del cronista. Un medio informativo, sobre todo cuando lo sostienen dineros públicos, debe ser ejemplo de independencia, pluralidad, tolerancia y equilibrio. Si RTVC busca un modelo, que mire a la BBC de Londres, los telediarios españoles de los últimos años, la Deutsche Welle alemana o Radio France. ->>Vea más...
 
FUENTE: Artículo de Opinión - Los Danieles
 

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