miércoles, 4 de noviembre de 2020

El emperador de la mentira (+Opinión)

Por: Daniel Samper Pizano -
La mera idea de un triunfo de Donald Trump el martes me produce pavor cósmico, y me asusta el hecho de que pierda pero con alta votación. Hay, sin embargo, dos cosas que me aterran más. Confirmar que millones de personas en el país más desarrollado de la Historia apoyan nuevamente a este engendro (ofrezco disculpas a engendros, endriagos y monstruos en general por la comparación). Y saber que los caudillos del Centro Democrático, léase uribeduquismo, ayudaron a la campaña de semejante sujeto. Como no hay pecado sin penitencia, invito a los colombianos a que recuerden, en las elecciones de 2022, que Uribe y sus lugartenientes son aliados de este muñecón fascista.

Si conociésemos el horror y gravedad de la mentira la perseguiríamos a sangre y fuego, como a otros crímenes. Michel de Montaigne (1533-1592)

¿Cómo creer que, en vísperas de las elecciones, algunas encuestas aún anuncian un empate virtual entre él y Joe Biden, que no despierta furores pero es un tipo decente y, al lado de su contendor, un ángel y un sabio? La respuesta incluye varios ingredientes. Uno, la cobardía del Partido Republicano, dispuesto a respaldar a un loco tóxico con tal de ganar votos. Dos, el descontento que cosquillea en todo el planeta. Tres, la santa ingenuidad de millones de gringos que creen que el mundo es plano, que nos visitan seres de otros planetas y que se cuecen conspiraciones secretas: por ejemplo, entre Biden, Maduro y el cadáver de Fidel Castro. Cuatro, la morbosa atracción que ejercen los pillos en algunas psiquis. Y, quinto, lo más importante, la mentira: la mentira como arma de conquista y de gobierno. Si algo caracteriza a Donald Trump, aparte de su cómico peinado, es el ejercicio constante y descarado del embuste. Él y su círculo cercano mienten por inercia: les da igual que se trate de pequeñas alteraciones, como multiplicar por cuatro la concurrencia real a un mitin político, o de falacias fatales, como ningunear el coronavirus. En febrero predijo que “se irá como vino, de repente”; en abril señaló que se desvanecerá cuando mejore el clima; y en octubre, que ya está desapareciendo.

Todo mentira: como el número de víctimas aumenta de modo alarmante, inventó un nuevo embuste: él conocía desde un principio el peligro del virus, pero no quiso alarmar a sus compatriotas. “Además de mentiroso, bruto”, habría dicho mi tía Rita. Un criminal, precisó Montaigne. Hoy la suma de muertos por contagio en Estados Unidos llega a 230.000, muchos de ellos víctimas del desdén oficial por la ciencia y la medicina. Pese a ello, la lista oficial de triunfos científicos de la Administración Trump incluye una colosal patraña: “la exitosa lucha contra el Covid19” (¡!). Su entorno repite la premisa que impulsó el nazismo de Hitler: “Una mentira repetida mil veces se vuelve verdad”. El 86 por ciento de los noticieros de Fox, canal de ultraderecha, aseguran que Trump está haciendo un trabajo correcto. Los ventiladores de las redes sociales se encargan de esparcir la falsedad para volverla certeza. ->>Vea más...
 
FUENTE: Artículo de Opinión – Los Danieles
 

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