lunes, 15 de marzo de 2021

(Colombia) En el 2024 (+Opinión)

Por: Daniel Samper Ospina -
Al fin llegó el día: hoy es mi turno de vacunación. Lo vengo esperando desde hace más de tres años, cuando llegaron las vacunas e Iván Duque las recibió en el aeropuerto con una banda papayera. Para esa época, lo recuerdo bien, un tal Ruiz, que no había sido reemplazado todavía por Diego Molano, era el ministro de Salud y había diseñado un plan de vacunación riguroso que en un inicio no despegaba: al igual que el avión que iba a traer el resto de vacunas, precisamente. Por aquel tiempo el gobierno decidió nombrar a Didier Tavera como ministro del Interior y alto comisionado para la Contratación Pública: único funcionario con dos títulos, muy al contrario del actual ministro de Educación, el doctor Ernesto Macías, que no tiene ni siquiera uno. Pobre.

Eran otras épocas, claro. En aquel año, el propio doctor Tavera apenas ambientaba la idea de que Duque prolongara su periodo por dos años más, cosa que en aquel momento parecía un chiste. Algunos nos burlábamos, incluso, pero la cosa se volvió seria cuando el presidente la negó, precisamente. Al mes, la diligencia estaba hecha. Fue ese mismo año en que el ICBF cambió su nombre por el de Instituto Colombiano de Máquinas de Guerra, como se conoce hoy en día, y nombraron como directora a la ex vicepresidenta Martha Lucía Ramírez para que su cargo pudiera ser ocupado, a su vez, por María Paula Correa, la actual segunda del gobierno. Después del doctor Uribe, se entiende. El tercero viene siendo el presidente Duque. Aunque para algunos resulte de quinta. Pero eso no se puede decir en voz alta. Porque lo vuelven a uno un ocho.

Por aquel entonces el gobierno acababa de lanzar su plan de ayuda financiera para medios, del cual resultaron únicos beneficiados RCN y Semana. Vicky Dávila aún trabajaba en aquella revista, no había lanzado todavía su primer LP de rancheras. Y cualquiera podía informarse a través del internet, porque en ese año aún era de acceso libre y Hassan Nassar no había ordenado restringirlo para que la gente dejara de echarle en cara sus trinos del pasado, como uno del año 2008 en que dijo: “Solo a un tirano se le ocurre prolongar su periodo dos años más estando en el poder”. Por fortuna, el canal RCN anunció que volverá a repetir Betty la fea y de ese modo podremos matar el tiempo.

Pero me desvío: el plan de vacunación no despegaba y en ese momento llegaban vacunas de todas partes y el Estado tuvo que alquilar bodegas para guardar semejante cantidad. Guardaron algunas incluso en las bodegas uribistas, que son enormes y frías, semejantes a ultracongeladores.

En una estrategia lenta, pero sostenida (aunque no tan sostenida como la propia ex vicepresidenta Ramírez), el gobierno alcanzó a vacunar entre el 2021 y el 2023 a la población de alto riesgo, redefinida por el presidente en persona en su programa Prevención y acción. Los prioritarios eran miembros de la tercera edad subjúdices que calzaran crocs; adultos con canas, reales o falsas (salvo que hicieran parte del movimiento Dignidad); personas obesas, siempre y cuando llevaran casos penales del uribismo; individuos que supieran montar en cuatrimoto; caballistas; todos los miembros del hoy llamado Polo Polo Democrático y egresados de la Universidad Sergio Arboleda. ->>Vea más...
 
FUENTE: Artículo de Opinión – Los Danieles
 

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