viernes, 12 de marzo de 2021

Reino Unido se niega a contribuir al rescate del casi quebrado tren Eurostar

Cuando la reina Isabel II se subió al vagón aquel 14 de noviembre de 1994, proclamó que la humanidad había conseguido unir, al fin, lo que la naturaleza separaba. No le faltaba razón. El Canal de la Mancha, de alguna manera, “desaparecía” gracias a un tren que, en poco más de dos horas, une Londres, Bruselas y París. El Reino Unido quedaba más integrado que nunca en el Viejo Continente. El Eurostar se convertía en el símbolo de la conexión con Europa. Ahora, sin embargo, está al borde de quiebra.

Su agonía coincide, cual metáfora, con el Brexit. Y sí, el divorcio europeo ha tenido su impacto. Pero ha sido la pandemia la que le ha puesto en una situación extrema, al registrarse una reducción del 95% de los viajeros. A diferencia de otras compañías que han recibido ayudas estatales, el Eurostar se encuentra en tierra de nadie.
Originariamente, el consorcio era Francia (40% acciones), Reino Unido (40%) y Bélgica (20%). Pero en 2015, durante Gobierno de David Cameron, Downing Street vendió su participación por 757 millones de libras a un consorcio anglo-canadiense Patina Rail LLP (formado por los inversores institucionales Caisse de depot et placement du Quebec (CDPQ) y Hermes Infraestructure.

Por lo tanto, el Gobierno británico viene a decir ahora que “no es su compañía, por lo tanto no es su problema”. Pero París recalca que las oficinas centrales están en la capital británica y, por lo tanto, Downing Street tiene que participar también en el rescate.

Históricamente, las relaciones entre el Reino Unido y Francia nunca han sido especialmente fáciles. Durante las arduas negociaciones del Brexit, quedó patente. El presidente francés, Emmanuel Macron, siempre fue el que adoptó la postura más dura, sobre todo en lo relativo a la pesca. Es más, en diciembre del año pasado, muchos británicos llegaron incluso a acusarle de haber cerrado las fronteras cuando salió la nueva variante británica del virus como advertencia del caos que podría provocar una salida del bloque por parte del Reino Unido sin acuerdo comercial. El ansiado pacto finalmente llegó 'in extremis' en Nochebuena.

Pero, debido a su localización geográfica a ambos lados del Canal de la Mancha, Londres y París están obligados a entenderse. Y, de igual manera que han acordado pactos contra el tráfico ilegal de inmigrantes, ahora deben encontrar una solución para el Eurostar.

El Gobierno francés, propietario mayoritario, invirtió el año pasado 200 millones de euros para mantenerlo a flote durante la crisis. Fuentes de la industria señalan que la compañía podría quedarse sin dinero en abril. Aunque Eurostar apunta que sus reservas podrían extenderse hasta el verano. La campaña de vacunación, sin duda alguna, mejorará el panorama para los próximos meses. Aunque desde la compañía insisten en que necesitan respaldo por parte de los gobiernos, ya que “faltará aún mucho tiempo hasta que las personas vuelvan a recuperar completamente la confianza para volver a viajar”. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Celia Maza - El Confidencial
 

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