sábado, 27 de julio de 2019

(España) Aseguran que prohibir las bolsas de plástico no acabará con el problema de la contaminación

Los plásticos lo inundan todo, contaminan, provocan la muerte de animales y pueden tardar siglos en descomponerse, así que muchos gobiernos se han puesto serios con este problema... O no. A nuestro alrededor gran parte de las cosas cotidianas están hechas de plástico, pero la legislación ha comenzado por lo más superfluo y evidente: las bolsas de la compra.

En España, donde se prohibirán desde 2021, ya se cobran de forma obligatoria. Los países que han establecido una eliminación total o parcial ya se cuentan por decenas y pertenecen a todos los continentes (la mayoría de los más restrictivos son africanos). En otros muchos tratan de reducirse por medio de impuestos, pero nuevos estudios apuntan a que no es una medida tan importante como podríamos imaginar.

Dentro de Estados Unidos, California fue el estado pionero al prohibir las bolsas de plástico: desde 2016 fueron eliminadas en todas las tiendas. Sin embargo, tres años más tarde, un estudio publicado en la revista Journal of Environmental Economics and Management analiza el impacto de esta medida y los resultados no son tan positivos como cabría esperar.

La prohibición ha logrado eliminar las 20 millones de toneladas de bolsas de la compra que se dispensaban cada año, pero esta cifra se compensa con un aumento de las bolsas de basura de unos 6 millones de toneladas. La venta de este artículo se incrementó de forma espectacular, porque los californianos ya no pueden usar las bolsas de plástico conseguidas en las tiendas para tirar sus residuos. Antes de la prohibición, se reutilizaban para este fin entre el 12% y el 22%, lo que evitaba la fabricación de muchísimas bolsas nuevas específicas para la basura.

Los autores del estudio alertan de que este tipo de datos no se suelen tener en cuenta a la hora de evaluar el efecto de ciertas regulaciones y que, por lo tanto, se exageran los beneficios que aportan las nuevas normativas medioambientales. Además, la investigación alerta de otro efecto perverso: el consumo de bolsas de papel se ha disparado hasta más del doble de la cantidad del plástico ahorrado, llegando a 80 millones de toneladas, con el consiguiente incremento de las emisiones de CO2 por la producción y distribución de este artículo. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de JOSÉ PICHEL - El Confidencial
 

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