martes, 13 de agosto de 2019

(España) La pareja que está vendiendo las aldeas abandonadas de Galicia: "Hay más de 800"

Hace unas semanas, 23 personas se acercaron a una pequeña inmobiliaria de Rábade (Lugo). “Ayúdennos a vender nuestro pueblo”, suplicaron. Los propietarios no acudieron a este lugar por casualidad. En Rábade, uno de los municipios más pequeños de España, reside el matrimonio que está revolucionando el mercado inmobiliario rural de Galicia. Mark Adkinson y Rosa María Costoya están logrando que residentes que viven solos y sin apenas recursos en aldeas aisladas, o herederos de un patrimonio que ya no quieren o no pueden compartir, se pongan de acuerdo para darle una segunda oportunidad al campo gallego, uno de los más despoblados y agrestes de España.

“Recuerdo hace años, cuando paseaba con mi hija recogiendo castañas y veía las aldeas abandonadas, los palacios en ruinas, y me invadía mucha tristeza. Pero decidí cambiar esa mentalidad por una visión positiva. Tenemos la firme convicción de que se puede repoblar Galicia con gente comprometida con el futuro de este lugar, respetuosa con el patrimonio y con el medio ambiente. Esa es nuestra misión y necesitamos que la sociedad lo vea de ese modo y no con el pesimismo de la despoblación. Todavía hay esperanza”, exclama Costoya, veterinaria de formación.

Su negocio va más allá de la mera compraventa de inmuebles. El matrimonio, a través de la firma Galician Country Homes, se encarga de rastrear mediante mapas, imágenes por satélite y visitas por toda Galicia aquellos inmuebles abandonados, ya sean aldeas, pazos o mayorazgos, susceptibles de ser puestos en el mercado y resucitados. Contactan a los propietarios (que unas veces son media docena y otras veces imposibles de localizar porque llevan décadas lejos de Galicia) y seleccionan al comprador que mejor encaje en esa operación. “Aquí no llega cualquiera, paga el depósito y se lo queda. Si al propietario y a nosotros no nos convence el proyecto que ofrece para ese inmueble, si no tiene intención de apostar por Galicia y por integrarse en la comunidad, no vendemos. Se trata de inmuebles muy especiales con una gran carga sentimental. Esto no es vender un piso en una gran ciudad”, advierte Costoya. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de DAVID BRUNA - El Confidencial
 

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