jueves, 24 de octubre de 2019

(España) ¿Hasta qué punto es preocupante la ralentización del empleo?

En el tercer trimestre del año se crearon 69.400 empleos y el número de desempleados se redujo en 16.200 personas. Datos que aparentemente inciden en la creación de empleo, pero que están maquillados por la temporada de verano. Entre julio y septiembre suele aumentar la ocupación, por lo que los datos fríos no dicen nada. Si se desestacionalizan, esto es, se eliminan los efectos cíclicos del año, entonces se puede observar lo que está ocurriendo realmente. Y no es nada bueno. El empleo se congeló en verano, apenas creció un 0,09%, y el paro aumentó un 1,7%. Se trata del segundo trimestre consecutivo de aumento del paro, algo que no ocurría desde hace más de seis años, cuando todavía España atravesaba la crisis económica.

Estos datos muestran un claro cambio de tendencia en la economía española. ¿Hasta qué punto es preocupante? Lo primero que hay que tener en cuenta es que el empleo es un indicador que arrastra cierto retraso respecto al ciclo económico. Esto es así porque la inercia económica arrastra las decisiones de las empresas y solo dejan de contratar cuando perciben que la situación se está deteriorando. Por ejemplo, en 2008 no empezó la destrucción de empleo hasta que no quebró Lehman Brothers. Esto significa que los datos de los próximos meses podrían ser peores. Y con el empleo creciendo un 0,09% ya no hay margen para que seguir frenando, lo próximo sería destrucción de empleo.

Veamos los datos en detalle. Si la desaceleración del empleo se mantiene, entonces la economía española destruirá empleo en el último trimestre del año (en términos absolutos no desestacionalizados). El el primer trimestre del año el ritmo de creación de empleo interanual se situaba en el 3,2%; en el segundo frenó en ocho décimas, hasta el 2,4% y en el tercero ha perdido otras seis décimas, hasta el 1,8%. De cara al último trimestre del año, será necesario que el empleo no pierda más de dos décimas de ritmo de crecimiento. En otras palabras, todo lo que sea un aumento inferior al 1,6% ya supondrá destrucción de empleo al cierre del año. Un desafío muy complicado si se tiene en cuenta la tendencia del empleo de los últimos meses y si se une la difícil comparativa de hace un año.

En el último trimestre de 2018 se crearon 36.600 empleos y el ritmo del empleo aceleró hasta el 3% interanual. Este avance inesperado de la ocupación en el cierre de 2018 pone el listón alto para los próximos meses. Además, hay otro factor importante: el repunte de la ocupación en el cierre de 2018 se produjo gracias al sector público, que elevó la ocupación en 43.500 personas, mientras que el privado destruyó 6.800 empleos. Es difícil imaginar que el sector público vuelva a crear los 43.500 empleos de hace un año para compensar al sector privado. Y más si se tiene en cuenta que en el tercer trimestre ya se han incorporado 34.200 ocupados a la Administración. En resumen, el panorama es complicado para evitar la destrucción de empleo en el último trimestre del año. No será la primera vez que ocurra: ya pasó en 2017 o en 2016. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de JAVIER G. JORRÍN - El Confidencial
 

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