lunes, 28 de octubre de 2019

Pobreza, deuda o inflación: la "pesada herencia" que Macri deja a Fernández en Argentina

La repetida justificación del Gobierno de Mauricio Macri para explicar las razones de la crisis económica argentina es que el kirchnerismo le dejó una "pesada herencia". La expresión se utiliza una y otra vez, y hace alusión a que la Administración anterior gastaba muchos fondos públicos, desfinanciando al Estado, según la centroderecha local. Siguiendo esta lógica, repasemos cómo recibió el país el presidente en 2015, y en qué condiciones finaliza su primer mandato, centrándonos en los aspectos que más afectan a la población, utilizando datos oficiales.

¿Con qué panorama se encontrará el futuro mandatario, Alberto Fernández?

Pobreza
Es el punto más delicado, por sus implicancias sociales y, además, porque Macri pidió que la ciudadanía evalúe su gestión según este índice. Aunque basta con recorrer las calles de Buenos Aires para afirmar que el balance es muy negativo —el aumento de la pobreza salta a la vista—, vayamos a los números, registrados por el propio Ejecutivo.

En los últimos años del Gobierno pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dejó de publicar informes sobre este grave problema económico. De hecho, el organismo estaba envuelto en un manto de polémica y desconfianza: ni el kirchnerista más acérrimo creía en los datos oficiales. Por eso, para analizar cómo evolucionó la pobreza en Argentina, nos ubicaremos en el segundo trimestre del 2016, a pocos meses de que Macri asumiera el poder, habiendo tomado el cargo en diciembre del año anterior.

Así, en su primer relevamiento oficial se dio a conocer que el país sudamericano tenía 32,2 % de pobres, escandalizando a todos. En los semestres posteriores, el centro dependiente del Ministerio de Hacienda mostró que la pobreza se reducía, llegando a su punto más bajo en el segundo semestre del 2017, con un 25,7 %. Sin embargo, a partir de ahí la cifra no paró de crecer, hasta llegar a la complicada situación del 2019: 35,4 % en los primeros seis meses del año. Es decir, uno de cada tres argentinos no logra cubrir sus necesidades mínimas.

El panorama de los más vulnerables empeora si tenemos en cuenta las consecuencias de los desbarajustes económicos posteriores a las elecciones primarias de agosto, que todavía no fueron medidas por el Estado, sumado a lo que resta del año. Eso se sabrá recién en 2020, con el próximo Gobierno.

Sobre las cifras de indigencia tampoco hay nada para festejar. El segundo trimestre del 2016 arrojó 6,3 % de personas en esa drástica condición, y en el primer semestre del 2019 el número subió a 7,7 %. Siguiendo la consigna de Macri, obviamente reprobó.

Desocupación
En el segundo trimestre del 2016, el 9,3 % de la población potencialmente activa no tenía trabajo, y el mismo período del 2019 cerró con el 10,6 %. El cuestionado INDEC administrado por el kirchnerismo señala que su Administración terminó 2015 con un 5,9 % de desocupados.

Salarios e inflación
Cuando el macrismo ocupó la Presidencia en 2015, llegó a la Casa Rosada para dirigir el país con el mejor salario mínimo de América Latina, que equivalía a unos 600 dólares, muy por encima de otras naciones cercanas. Para la clase trabajadora regional, el mercado laboral argentino era atractivo. Y para los locales, visitar países vecinos era mucho más barato que ahora, porque su moneda valía más.

Pero todo cambió. Si lo medimos en la divisa estadounidense, el salario mínimo de octubre —Macri se vio obligado a aumentarlo recientemente por la crisis— es de 290. Esto quiere decir que en solo cuatro años el ingreso básico de la clase obrera nacional bajó a la mitad, medido en dólares, y ahora Argentina es superada por países como Chile, Uruguay, Ecuador, Paraguay, Bolivia y El Salvador. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Actualidad RT
 

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