martes, 7 de enero de 2020

El futuro se decide en Minerva, una universidad más inaccesible que Harvard

La tasa de admisión de la Universidad de Harvard es de un 4,5%. Es decir, de los 43.330 estudiantes que solicitaron una plaza en el último curso, tan solo 1.949 lograron su sueño. La de Columbia es de un 5,1%, la de Princeton un 5,8%, la de Yale un 5,9% y la del MIT, un 6,6%. Al otro lado del Atlántico, las universidades británicas de Oxford y Cambridge elevan el número hasta cerca de un 20%. Uno de cada cinco; la criba se ha realizado previamente.

Dichos números palidecen si se comparan con otro proyecto que abrió sus puertas en 2012 y que desde entonces se ha erigido en una de las propuestas educativas más vanguardistas. Se trata del Proyecto Minerva y su traslación institucional, las Minerva Schools, con una tasa de admisión de un 1,2%. Un dato que, junto a la plataforma 'online' del proyecto, ha provocado que haya recibido el apelativo de “Ivy League 2.0”. La Ivy League tradicional es el antagonista declarado del fundador del proyecto, Ben Nelson, cuyo objetivo es acabar con la universidad tal y como la conocemos ofreciendo una alternativa basada en los últimos descubrimientos en ciencia del aprendizaje. Él mismo decía en una entrevista con 'The Wall Street Journal' que su objetivo es “superar a Harvard”.

¿Quién puede estudiar ahí? “Nuestro proceso está diseñado para identificar a aquellos estudiantes que creemos que tendrán éxito en Minerva”, responden vía correo electrónico. “Nos comprometemos a tratar a cada solicitante de igual forma, lo que significa que nuestras decisiones están basadas únicamente en el mérito”. Minerva no tiene ninguna de las cuotas con base en raza o género que tan polémicas han resultado en años recientes. Tampoco, afirman, hay que pagar nada para solicitar una plaza ni atienden a las notas del SAT, la selectividad estadounidense, aunque recuerdan que “el rendimiento académico pasado es un reflejo de la persistencia del estudiante y de su capacidad para trabajar en un entorno académico estructurado”.

“Al identificar a los estudiantes con características como curiosidad, perseverancia, creatividad o empuje, seleccionamos a aquellos que creemos que tienen un gran potencial futuro para el liderazgo, la innovación y la capacidad de resolver problemas complejos”, añaden. Sacan pecho al recordar que sus 600 estudiantes, de 60 países diferentes, provienen de orígenes socioeconómicos muy distintos. Si es una élite, lo es en cuanto a su talento, presumen. El objetivo es ambicioso: 10.000 alumnos para el año 2025. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de HÉCTOR G. BARNÉS - El Confidencial
 

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