lunes, 10 de febrero de 2020

(España) El crimen de Marta del Castillo escondía una estafa de 100.000 euros

Por: Nacho Abad - Antonio del Castillo, su abogada, Inmaculada Torres; y este periodista que les cuenta llevamos años revisando el sumario de la investigación sobre la muerte de Marta en busca de cualquier detalle que permita localizar su cadáver. A finales de 2017, si no me equivoco, reparamos en algo importante. Desde entonces hemos tenido decenas de conversaciones, planes y esfuerzos; todos secretos, porque aquí, lo importante no es contarlo, es encontrar el cuerpo de Marta y que la familia descanse en paz.

Fruto de este trabajo hemos descubierto que el crimen de Marta del Castillo esconde una estafa de 108.000 euros. Por ese dinero murió la hija de Antonio y Eva. En seguida les doy los detalles, pero antes les confieso que me gustaría no tener que estar escribiendo este artículo. Lo importante es resolver el caso y dar sosiego a la familia después de once años de sufrimiento. La noticia solo tendría que venir entonces, no ahora. Si lo hago es porque me llega que hay otro periodista que acaba de publicar la exclusiva. Me consta que Antonio lo lleva intentado parar días, sin ningún éxito. En nuestra profesión hay quien cuando mira a la tragedia lo hace solo con ojos de informador y no de ser humano.

Vamos con la historia hasta donde creo que es prudente contar. En el verano de 2008, Francisco Javier necesitaba dinero con urgencia. Él y Miguel habían heredado a principios de ese año la casa de su madre, Felisa Delgado, concretamente la de la calle León XIII. El domicilio tenía pendiente una hipoteca de 49.000 euros. Acordaron pedir una hipoteca a nombre de Miguel al BBVA por valor de 108.000 euros. Con ese dinero, el joven, que por entonces tenia 19 años, cancelaba la hipoteca responsabilidad de ambos y además le entregaba a su hermano unos 32.000 euros. A cambio, Francisco Javier le vendía su parte de la casa a Miguel que pasaba a ser el propietario al 100% de la vivienda.

Lo curioso es que Miguel vivía en Camas con su novia y no necesitaba la casa para nada. Quien realmente residía allí porque se había divorciado de su mujer era Francisco Javier. Sin duda, apunta a una venta cuanto menos extraña, por no llamarla fraudulenta. Pero claro, para solicitar una hipoteca tienes que tener una nómina y el hermano mayor sabía que el pequeño había trabajado un mes en una floristería, otro en una conocida empresa de pizzas a domicilio, pero que en el momento de solicitar la hipoteca al BBVA no tenía ni oficio ni beneficio. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Nacho Abad - El Confidencial
 

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