lunes, 10 de febrero de 2020

(España) 'La isla de las tentaciones' | ¿Por qué triunfa tanto entre los niños? ¿De quién es la culpa?

¿Qué hacen casi 88.000 niños y niñas de cuatro a doce años, no solo despiertos más allá de las diez de la noche, sino además viendo 'La isla de las tentaciones'? No, no es una boutade. El programa revelación de la temporada, el rey de lo memes en internet, el 'reality' que ha ido creciendo en audiencia (el pasado jueves sentó frente a la televisión a 3,1 millones de espectadores, lo que supone un 25,2% de cuota de pantalla), el fenómeno viral de la productora Cuarzo TV despunta en ciertas franjas de su audiencia con unos datos alarmantes.

Para muestra un botón: el primer programa de 'La isla de las tentaciones', en la franja infantil (niños de 4-12 años) tuvo una cuota de pantalla del 15,4% en Cuatro y del 25,5% en Telecinco. Durante el transcurso del resto de las galas el crecimiento ha sido exponencial hasta llegar al 37,3% de share infantil en el octavo programa emitido en Cuatro.

Ante estos datos, Javier Urra, psicólogo y primer Defensor del Menor en España, lanza ciertos interrogantes al aire. ¿Esos menores están solos viendo la tele o con un adulto? ¿Qué le aporta ese programa al niño a nivel formativo y madurativo? ¿Qué tipo de distorsión puede generar este programa a esos menores? "Yo, simplemente me quedaría con los interrogantes, los lanzo y te dejo a ti el análisis", explica el autor de libros como 'El pequeño dictador', 'Déjale crecer: o tu hijo en lugar de un árbol fuerte será un bonsái' y 'La Triple E: escala de estabilidad emocional'.

Para analizar estas cifras, de cualquier modo exorbitantes, resulta necesario ponerlas en contexto. Ese 37,5% máximo (hasta la fecha) significa que de cada 100 niños españoles insomnes, 37,5 están pendientes de los escarceos de Estefanía y de los gimoteos de Christofer, en resumen, casi 90.000 menores pendientes de los juegos de seducción, los problemas de cinco parejas separadas y obligadas a convivir con tentadores que seducen al otro sexo apelando a los instintos más básicos, a esos que van directos al cerebro reptiliano, el que se encarga de controlar los comportamientos instintivos y que se centra en las actividades más básicas de la supervivencia incluidas la agresividad, la dominación, la territorialidad y los rituales. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de MILAGROS MARTÍN-LUNAS - El Confidencial
 

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