viernes, 15 de enero de 2021

Catedrático compara “el golpe de la cervecería” de Trump con el de Hitler en 1923

El último libro de Juan Francisco Fuentes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid, ha sido definitivo para desmontar las teorías conspirativas sobre el 23-F de 1981 y establecer un relato contrastado del fracasado golpe de Estado ('23-F: el golpe que acabó con todos los golpes', Editorial Taurus).

Fuentes es un académico de dimensión internacional. Ha sido profesor visitante en las Universidades de Harvard, Paris 3-Sorbonne Nouvelle y en la London School of Economics y ha impartido cursos en Princeton, Lisboa, Wisconsin y Vierbo entre otros muchos centros universitarios. Ha sido también comisario de la exposición “La nación en armas:1808-1814” y es autor de más de un centenar de artículos especializados en revistas de ámbito nacional e internacional y de más de una veintena de libros preferentemente de investigación histórica. Dirigió con Fernández Sebastián el “Diccionario político y social del siglo XIX español” y también el del siglo XX. Tiene en preparación varias obras y en la próxima primavera impartirá un curso en la Universidad de Lisboa sobre los populismos. Por razones profesionales, Juan Francisco Fuentes es un experto en las circunstancias que se dan en el asalto al Capitolio el pasado día 6 de enero: autogolpe, conspiración, paralelismos con otros episodios cercanos y lejanos en el tiempo, y de todo ello habla en esta entrevista.

PREGUNTA. ¿Cómo calificaría el asalto al Capitolio?, ¿insurrección, sedición, intento de golpe de Estado, algarada…?

RESPUESTA. Tiene un poco de todo eso, y bastante también de asonada, que es una expresión muy del siglo XIX español, que la RAE define como “reunión tumultuaria y violenta para conseguir algún fin, por lo común político”. La puesta en escena se podría describir como una algarada, con el agravante de allanamiento de la sede de la soberanía nacional por gente armada ―al menos algunos de los participantes―, pero tuvo algo también de intento de golpe de Estado, en la medida en que el asalto fue provocado por el presidente Trump en un intento de subvertir el resultado de las elecciones coaccionando al poder legislativo.

P. ¿Cómo valora a los efectos de buscar algún paralelismo con España que se haya impulsado el asalto por el propio presiente Trump?

R. El paralelismo se da con varios episodios de la reciente historia de España. La iniciativa 'Rodea el Congreso', convocada en septiembre de 2012 por la izquierda extraparlamentaria, guarda cierta semejanza. De hecho, inicialmente se denominó “Ocupa el Congreso”, aunque no se llegó a asaltar el edificio y no participó gente armada. Tenía, no obstante, una finalidad parecida a la acción del 6 de enero en Washington: coaccionar al poder legislativo elegido democráticamente. La reciente movilización de Podemos, denominada “alerta antifascista”, contra la voluntad popular expresada en determinados territorios, como Andalucía, respondía a la misma mentalidad antidemocrática, que solo reconoce como legítimas aquellas elecciones que dan la victoria a “los nuestros”. El episodio recuerda, asimismo, el intento de asalto al Parlamento catalán en junio de 2011, aunque el entonces president, Artur Mas, fue víctima de aquella asonada y no su promotor, como Trump. En este sentido, resulta tentador el paralelismo entre la incitación a la revuelta del presidente norteamericano y el 'apreteu' del 'president' Quim Torra a los suyos. ->>Vea más...

FUENTE: Con entrevista de José Antonio Zarzalejos - El Confidencial
 

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